• La Dermatología es una especialidad médica que se ocupa de las enfermedades de todo el tegumento. Abarca las enfermedades de la piel, el pelo, las uñas y las mucosas tanto oral como genital.

    Para poder conocer las enfermedades de la piel es necesario tener un conocimiento profundo de la piel, su estructura, sus mecanismos funcionales, su biología y tener un conocimiento de la medicina en general.

    La piel es el órgano más extenso del organismo y cumple diversas funciones. Es un órgano vital, el más expuesto del organismo y está íntimamente relacionado con el resto del cuerpo, si bien cumple funciones propias. Tiene funciones reguladoras de la temperatura corporal y del medio interno, así en estados de frío o calor aumenta o disminuye la dilatación vascular y la sudoración. Es una barrera impermeable para evitar la entrada de múltiples agentes nocivos y además posee un sistema inmunológico tremendamente complejo, que es el primer eslabón defensivo frente a la multitud de microorganismos potencialmente nocivos.

    Y por último, y no menos importante, es un órgano visible que cumple una función muy importante en la interrelación social del individuo. Debido a la importancia que se da hoy en día a la imagen se puede considerar una patología en dermatología todo aquel proceso que afecta no sólo a la funcionalidad del órgano sino a su aspecto. Esto hace que en Dermatología haya cientos de enfermedades que no constituirían patología en cualquier otro órgano, pero que en el caso de piel si la constituyen. Así un simple cambio de color como puede ser una mácula café con leche o un angioma plano, en el interior del organismo pasarían inadvertidas y no serían objeto de consulta.

    Los Dermatólogos y la Academia de Dermatología hacemos un esfuerzo, y deberíamos hacerlo en mayor medida, para informar a la población sobre las enfermedades dermatológicas. A pesar del mayor acceso a la información que existe hoy en día, los pacientes Dermatológicos siguen estando en parte estigmatizados y siguen sufriendo cierto rechazo social. Además del malestar que de por sí genera cualquier enfermedad, los pacientes dermatológicos sufren el añadido de que su patología es evidenciable. Esto genera mayor ansiedad que otras patologías y mayor preocupación, pues se producen alteraciones en diferentes ámbitos de la vida del paciente como son sus relaciones personales, su entorno laboral, sus contactos sociales, su vida afectiva. Por poner un ejemplo si una persona va a una entrevista de trabajo y tiene Psoriasis en zonas visibles tiene menos posibilidades de ser seleccionado. Si un Psoriásico se mete en un jacuzzi con otras personas que no conoce, puede ocurrirle que disimuladamente alguna se salga por recelo. Si una cajera nos da los cambios con una pustulosis en las manos nos puede dar cierta aprensión al coger el dinero, si un niño juega en un parque con otros niños y padece una mastocitosis o una ictiosis severa habrá un porcentaje de madres que retiraran a sus hijos. Normalmente el entorno cercano al paciente conoce la enfermedad, la tiene asumida y no le preocupa, pero el paciente se relaciona con más gente que la de su entorno cercano y es ahí donde encuentra el problema. Por ello debemos hacer un mayor esfuerzo divulgativo para informar, enseñar a la población a aceptar y a ver con naturalidad a los pacientes dermatológicos. Con ello podemos reducir considerablemente el malestar y la ansiedad que generan estas enfermedades, en su gran mayoría no contagiosas ni infecciosas.

    Por todos estos motivos la Dermatología es una especialidad muy amplia, y muy variada. Es difícil un conocimiento de la misma sin la adecuada formación que normalmente suele ser vía MIR con 4 años de especialización en un servicio de Dermatología hospitalario.

    El Dermatólogo a través de los años de especialización adquiere la capacidad de diagnosticar gran parte de las enfermedades de la piel sin apoyarse en pruebas complementarias. Al ser un órgano visible el Dermatólogo no precisa habitualmente de medios sofisticados de diagnóstico (los cuales en la mayoría de los casos consisten en visualizar la afección a través de sofisticado instrumental). Ocurre en ocasiones que el paciente se queda con la impresión de que no se le ha mirado correctamente al comprobar que el Dermatólogo con un golpe de vista establece un diagnóstico. El único instrumental de apoyo que utiliza normalmente un Dermatólogo es el Dermatoscopio. Un Dermatólogo experimentado diagnostica más de un 80 % de la patología ante una simple exploración visual y Dermatoscópica. En caso de no tener el diagnóstico del todo claro recurrimos a pruebas complementarias como es la Biopsia o en algún caso analíticas sanguíneas, cultivos u otras pruebas complementarias.

 

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